Tranquilidad
2009 31 Mayo
Comentarios
Hacía siete años (desde que vivía en el País Vasco) que no me había levantado tan radiante en un domingo: las almorranas calmadas, el furúnculo controlado, la entrada del estómago sin acidez. Apenas un ligero dolor de muelas. ¡Albricias, el cuerpo me respeta! ¡y me siento guapo! Aprovechando, me voy a Serra a comerme unas cerezas y luego a un taller de cuencos tibetanos (?). Me lo ha aconsejado mi guía zen para no enviarlo tan rápido todo a por culo tomar.
