MICROINVERSIONES Y CONSEJOS DE REDACCIÓN COLABORATIVOS
Tras la inteligente sugerencia de Nestor Mir (el Neil Young de la calle Hospital) en un post anterior, nos hemos puesto a “taking seriously” la posibilidad de formalizar la colaboración con los suscriptores. En términos estrictamente monetarios, una micro-inversión supone la posibilidad de recuperar el capital invertido, por ejemplo repartiendo un porcentaje de los beneficios de la revista entre los suscriptores. Como eso de “los beneficios de la revista” deja a la mitológica y monstruosa quimera al nivel de un lindo gatito doméstico, pues como que por ahora lo dejamos correr… Ahora bien, si queréis “socializar las pérdidas” sois más que bienvenidos, jejeje…
Por otro lado, pueden plantearse otras formas de “convertir a los suscriptores en colaboradores”, como dice Néstor. Por supuesto que los suscriptores pueden comunicarnos sus ideas y mandar textos, pero eso lo puede hacer el conjunto de la población mundial, así que no supone un incentivo para la suscripción. Sin embargo, se me ocurre (no por nada hice un curso de “Advanced Governance Models for Loosers Projects” en la London School of Economics) que un “consejo de redacción colaborativo” sería una idea a considerar: de todos los suscriptores, se eligen dos (o tres, o cuatro…) por sorteo en cada número, para que repasen (si les apetece, claro) los contenidos que nos han enviado y participen en el proceso de selección para decidir los que finalmente se publican, que es lo que viene haciendo hasta ahora el reducido “consejo de redacción ejecutivo” de Bostezo.
Lectores y suscriptores de todo el mundo (que los hay), uníos y opinad!

“MICROINVERSIONES Y CONSEJOS DE REDACCIÓN COLABORATIVOS”