Walter Buscarini

Teoría del enemigo

2009 2 Junio
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No hay que darle muchas vueltas a la cabeza para comprobar que los enemigos se quieren o, al menos, se necesitan: Nadie sale más beneficiado de un ataque veraniego de mosquitos que la empresa que fabrica el veneno para asesinarlos; las empresas informáticas fabrican virus y los correspondientes anti-virus para exterminarlos; ETA lleva años, mano a mano con la derecha española, haciendo oposición directa a una posible independencia del País Vasco. ¿Y qué decir de Ben Laden o Pyongang?…

Hace tiempo que me quité el último odio irracional que me quedaba: era al Real Madrid. Había estado años perdiendo el tiempo en mostrar todo mi desprecio (y regocijo ante sus fracasos)… un día, a media tarde, me pregunté: ¿por qué coño odio al Real Madrid desde pequeño? ¿Y a mí qué demonios me importa? Comprendí entonces que tener enemigos sólo sirve para perder el tiempo, para buscar excusas con las que cubrir tanto vacío y aburrimiento y tan pocas ganas -¡qué pereza!- de ser constructivo (siempre es más cómodo quejarse, destruir, aniquilar, criticar, de eso no hay duda)

Por eso, cuando fui consciente de tanta perversidad, decidí no tener enemigos. ¡Conmigo que no cuenten! ¡Que se jodan!

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4 comentarios en...
“Teoría del enemigo”
Jesús Ge

Pero sin enemigos, ¿a quién vas a hacerle la guerra?
¿O es que vas a hacerle a todos el amor?


el cerilla

Yo he decidido lo mismo.
Pero con los amigos.
“Tu te quedas con los amigos y yo con los sofás…”


el jipi del arroyo

sabias palabrás, lo de “al enemigo ni agua” se convierte en “al enemigo ni caso”. la razón siempre venca


el jipi del arroyo

sabias palabrás, lo de “al enemigo ni agua” se convierte en “al enemigo ni caso”. la razón siempre vence




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entre el estupor y el desenfado

© 2008-2010 (Revista Bostezo) - Actualizado: 07/07/2012