Ayer
Ser admirado no está de moda, no es común entre individuos cada vez más clonizados y ensimismados. Todavía más difícil resulta encontrar gente admirable (hemos confundido el éxito con la fanfarronería y la vacuidad existencial disfrazada de trajes y perlas). Por eso es imprescindible que sigan existiendo referentes vitales como Quique Falcón, que ayer presentaba en Valencia su vasta obra (póstuma en vida)… ‘La marcha de los 150.000.000′, que le ha llevado 15 años de trabajo. La edición, una gozada (60 ejemplares se agotaron ayer mismo en la librería Primado). Allí estuvo Quique con amigos y admiradores, procedentes de varios sectores de la vida socio-cultural valenciana (y los que no pudieron venir, le escribieron desde varios rincones del planeta). El emotivo aplauso final recogía la indisimulada admiración que despierta este poeta y ciudadano (al modo de la polis griega o algo similar), carismático a base de sonora discrección presencial, indudable inteligencia y estar siempre dispuesto a echar una mano allá donde le llaman. Gracias Quique. Por existir. Simplemente…
