Memorias de un desplazado en la ciudad
Necesito unos mínimos para sobrevivir. Eso sí: sería capaz de matar por conseguirlos.
Vidas de plástico, cuidadosamente diseñadas para no padecer ningún acontecimiento digno de mención. Guarderías enrejadas, libertad con alarmas, rostros engarrotados por la tensión acumulada. ¡Atxís! ¡Maldita sea! Me faltan estímulos. No veo aire por ningún lado.
Borja Marí Esteve (Anacoreta)

“Memorias de un desplazado en la ciudad”