La música clásica es un fraude (y II): addenda para melómanos.
Espoleados por los insultos, re-lanzamos el tema de este polémico post. Como es habitual cuando alguien se atreve a cuestionar la institución de la música clásica, llueven parabienes: saco de mierda, analfabeto, etc.. Como también es habitual, los argumentos escasean. El caso es que, movidos por una especie de humildad interrogante, admitimos nuestra parte de culpa: tal vez la exposición del argumento no fue lo suficientemente clara. Allá vamos otra vez:
- Las orquestas sinfónicas tienen como mínimo cincuenta instrumentistas (16 o más violines, ocho violas, etc.). Pongamos que son 50. Si llamamos X al número de instrumentistas X=50.
- Las sinfonías hasta Wagner (lo que representa el 80% de la temporada en cualquier ‘gran plaza’ de la elite melómana: el Royal Albert Hall en Londres, la Fenice en Venecia, todos esos sitios tan accesibles y populares…) tenían 12 partituras. Y=12.
- Esta es la parte importante: en buena lógica, un sólo instrumento debería asumir cada partitura. Es decir, X=Y. Pero X>Y. Esto es, hay cuatro contrabajos, pero sólo una partitura para contrabajo.
- Por qué? Porque los 4 contrabajos tocan lo mismo, para que se oiga. Y por qué no tocan delante de un puto micrófono, como hace Charlie Haden cuando quiere que le oigan más de cinco personas? “Porque no suena igual”. Porque es puto sacrilegio. Porque amplificar el sonido es convocar al fantasma de la “incultura”, que por lo visto se basa en la diferencia entre la pulsación al aire y el procesamiento de una señal…
No sé si queda claro. Si la idea es conseguir emitir el mismo sonido desde distintos lugares, que pongan altavoces que reproduzcan lo que hace el solista. Todos serían solistas además, que queda como más igualitario. Pero no parece que sea el caso, dada la poco imaginativa y rígida disposición espacial de los instrumentos. Aunque, pensándolo bien, tal vez es simplemente que instituciones tan buenrollistas, cercanas y, en definitiva, enrolladas como la Wiener Philharmoniker merecen vuestro apoyo incondicional. En ese caso, estáis de enhorabuena. En Bostezo el próximo número inauguramos una columna con lo más hot de la temporada: qué tenor se está cepillando Helga Schmidt o el color de las baldosas del cuarto de baño de la multimillonaria villa (pagada por su multimillonario y valenciano contrato) de Zubin Mehta. Suscribíos, seriously! Lo vamos a pasar supergenial!
P.D: la intención original del post era llamar la atención sobre Beardyman, alguien con unas 200 veces más talento que Michael Jackson, por ejemplo. Pero no vamos a polemizar más, que hace mucha calor…

“La música clásica es un fraude (y II): addenda para melómanos.”