Walter Buscarini

Lecturas Para Bostezar (XVI). Hoy, El Perro de Terracota, de Andrea Camilleri

2009 28 Septiembre
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Por qué el vicioso placer que provocan las novelas que ‘enganchan’ es más aceptado socialmente que el resto de conductas adictivas? Por qué quién abusa de la cocaína o de las relaciones afectivas enfermizas y tornasoleadas de sadomasoquismo emocional nos proporciona argumentos para confirmar que ‘al fin de al cabo, yo no estoy tan mal’, mientras quien se confiesa aficionado a la novela negra a la vez que, pongamos por caso, chupa una pipa se consolida como ‘tipo curioso’ en el vulgar dramatis personae de nuestra vida? Lo cierto es que los circuitos neurológicos asociados al placer que se distorsionan en cualquier conducta adictiva son más o menos los mismos, ya sea en el after o en la biblioteca (Ziman, 2003)… Pero, como dijo Sloterdijk (destronado recientemente por Zizek como enfant terrible oficial de la filosofía europea; una pareja similar es Zidane-CR9) la literatura es la herramienta de domesticación oficial del régimen, porque no sólo distrae, entretiene y aliena (como la tele), sino que además su frecuentación proporciona algo de estatus y no incapacita para el trabajo -al contrario que cinco G&T. Para la gente con ambiciones sociales y ganas de currar, es irresistible.

La novela de Camilleri emplea –con oficio- dos estrategias probadamente eficaces para ‘enganchar’ literariamente: la intriga y la identificación -de los hombres, fundamentalmente- y/o deseo -de las mujeres, ídem- dirigidas hacia el personaje principal. Camilleri sabe bien que la horquilla de lectores de ambos sexos se aposenta en la segunda y peor mitad de la vida, así que Montalbano, el mordaz-tipo-House detective protagonista, se sitúa en una edad indeterminada, madura pero sexualmente activa. Pero tal vez lo más enojoso sea la intriga: mafia, nazis, jamonas, curas, gastronomía y paisaje sicilianos y, finalmente, sabiduría moral (Montalbano es justo, irónico, estoico, comprensivo, inteligente y de clase media) bien agitados en un totum revolutum que nos conduce hasta un desenlace mojigato y melancólico: el amor perdura más allá de la muerte. Sí, así como suena. Huir

Ziman, J. Neural connections and pleasure circuits. Journal of Neurophysiology, 2003 , 55(3): 223-245.

Sloterdijk, P. Contra la escuela de Frankfurt. Trotta, 2002.

P.S: a modo de argumentario anclado en la historia de la literatura siciliana: todo esto lo hizo Leonardo Sciascia mejor y con más talento y sutileza.

Clasificado como Daría Barbate
Un comentario en...
“Lecturas Para Bostezar (XVI). Hoy, El Perro de Terracota, de Andrea Camilleri”
Enrique Bienzobas

Te aseguro que yo no bostecé en ningún momento de la lectura. Es más, me apenaba tener que dejarla para ocuparme de otras cosas. Creo también que es una de las mejores novelas de Camilleri con Montalbano.




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entre el estupor y el desenfado

© 2008-2010 (Revista Bostezo) - Actualizado: 04/05/2012