Tokyo
Dentro de unas horas se sabrá qué ciudad acogerá los JJOO del 2016 y lamento decir que Tokyo (nuestra favorita, como mostramos en la contraportada del primer número) aparece la última en todas las apuestas. Sólo tiene a favor que las otras candidaturas tienen cosas en contra. Así no vamos a ningún lado. Y es que los nipones mira que son poco mediáticos (se habla de Lula, de Michelle y su marido, de Raúl, del Zapatero, de Pele,… ¿pero qué japonés famosete a nivel internacional está en Copenhage? Ni idea)
Está visto que Bostezo tiene propensión a aliarse con el fracaso (también en el número 2 mostramos, a través de la Casa Real, apoyo al Athelic de Bilbao en la final de la Copa del Rey y la perdió 2-0). Me (¿nos?) va ese tufillo de pesadumbre y derrota: nos da vidilla. Prefer¿imos? Krake que Sabina, el Levante que el Valencia, Eloy de la Iglesia que Alex de la Iglesia, EDITA que el FIBER… en fin. La estética del éxito frente a la ética del fracaso. El éxito es guapo, chisposo, se folla más seguramente y se bebe en vidrios cristalinos. El fracaso,… el fracaso, mirad chicos paso de hacer apología del fracaso. El fracaso es un coñazo (con perdón de las feministas por el vocabulario empleado)
Lo que resulta paradójico (y ahora es cuando empiezo a desnudarme) es que de un tiempo a esta parte (no sé qué tiempo ni que parte) me siento un triunfador. Un puto triunfador. Sí, es extraño, lo reconozco: no es que nadie me lo haya dicho, ni me hayan premiado nada, ni tampoco me persiguen hordas de mujeres exhuberantes dispuestas a lamerme el furunculo, y las satisfacciones con Bostezo son más oníricas que materiales… pero no sé chico, creo que estoy triunfando, no sé, mi entorno, me siento bien conmigo, los viajes, un SMS, una pajilla, una bolsa de pipas, una copita por aquí, una noche rara, un partido a la play, hoy me encontré con no-sé-quién y me alegró el día.
Sí, no se trata de reivindicar el fracaso (como hice durante un tiempo), sino de reinventar el éxito, darle un significado otro, quizás más minúsculo, donde prevalezcan los detalles… porque oye el concepto de éxito que prevalece socialmente, ¿cómo explicarlo?
PD: Que se jodan los japoneses. Total, todavía no nos han pagado la contraportada… Oye, pero si gana Madrid, en el 2016 me voy de España (¿vistéis a Rajoy diciendo: “Madrid, España, vamos a ganar esa batalla y tendremos Olimpiadas”? ¡Olé sus huevos! Emplear lenguaje bélico hablando de JJOO, ¡a la mierda el espíritu olímpico! ¡Es la guerra!)

“Tokyo”