Haidar
Estamos asistiendo a la muerte lenta de una mujer saharaui. Nada nuevo si no fuese porque las televisiones la están retrasmitiendo y por el barullo diplomático que está generando.
Sí, nada nuevo. Miles de saharauis llevan treinta y cuatro años muriendo lentamente en los campos de refugiados de Tinduf (Argelia), sin que la prensa arme tanto revuelo mediático y sin que ninguna de las partes implicadas muevan un dedo para desatascar el conflicto. Mueren lentamente Aisa, Fatima, Bassir, Fatma,… jóvenes sin expectativas más que la espera de que “algo se mueva”. Una generación de saharauis está muriendo cada día que pasa y no sale en las portadas.
Os remito al texto VACACIONES EN TINDUF que hemos publicado en Bostezo, donde Carlos Jimen relata las razones por las que a los gerifaltes del Frente Polisario -anclados en el poder- tampoco les interesa encontrar una solución que acabe con el sufrimiento de los refugiados saharauis. Esto en como Rebelión en la granja, de Orwell… En un principio, Jimen era reacio a hacerlo público, pero le convencimos porque el conflicto marroquí-saharauí necesita de nuevos discursos y alguien tenía que contar cómo los saharauis cercanos al Polisario han encontrado la manera de beneficiarse de la actual situación.
Los que la sufren son el pueblo llano, a los que se les pide resistencia y pundonor desde los vuelos charter y desde los acomodados sofás de la aclimatada Europa.
Jimen dedica su texto a la libertad de los individuos saharauis (en el Sáhara Occidental o donde sea). Por ellos hay que luchar. Habría que presionar al Polisario y al gobierno marroquí (y a los que les pueden presionar) para que se dejen de estudiados desencuentros diplomáticos y busquen una solución humanista al conflicto. Pero eso es mucho pedir.
¡Suerte Haidar! Sé que es imposible darte consejos desde mi mente occidental, pero yo de ti probaría un bocado. Tu muerte no servirá para nada, quedará archivada en el agujero de la Historia. Y se olvidará pronto, justo cuando se apague la luz de las cámaras. Entonces, sólo te extrañarán tus huérfanos… Así de cruel es este circo que llaman comunidad internacional.

“Haidar”