Rutinas
2010 20 Enero
Comentarios
Como el huevo y la gallina, me derrumbo y resucito (o resucito y me derrumbo), muevo montañas con esta fe aparentemente inquebrantable que hoy apenas me sirve más que para mantener la mente llena de pajaros de tamaño descomunal. Mientras, anhelo unas patatas fritas en algún bar de carretera.
y así, enfangao en este curro alimenticio de dudosa reputación, paso esta tarde, como si fuera la misma que la de ayer. Rutina, ¡vete a la mierda!
“La gente sólo debería dejarse conocer cuando estuviese presentable”
