Nuestra última noche
Aquí la tengo, en la cama, a mi lado. Es la última noche que pasa aquí, en casa. Mañana dormirá en imprenta. Volverá dentro de una semana convertida en revista.
En las últimas horas antes de ’soltarla’ a imprenta, me obsesiono (siempre me pasa). Ya no necesito repasar los textos ni las imágenes en el pdf; las tengo insertadas en mi cabeza, las repaso mentalmente. Es una sensación fuerte, de la que me es difícil desembarazarme. Pero mañana, mañana Bostezo entra en máquinas…
y volveremos con una nueva entrega de esta revista que ha llegado lejos, según los mejores augurios posibles (los peores ya se extrañaron de que llegáramos al primero). Aquí seguimos, pensando ya en el quinto. Cual guadiana que resurge cuando ya nadie se la espera; nacida en una región con los peores índices en materia de cultura, educación y lectura del Estado español (es lo que tiene centrar todas las inversiones en pelotazos, fórmulas 1 y construcción)… siempre nos quedará la esperanza de que en Nairobi nos irá mucho mejor. Pero no hay queja ninguna. Seguimos adelante, xino-xano, a la marcheta…
