Elías tiene un idioma
En la presentación de la revista en Islandia (otra frikada más de Bostezo Corp.) conocí a Elías, un gallego de Cangas del Morrazo que lleva nueve años en Reykiavik, donde, según palabras textuales, llegó para aprender italiano y le enseñaron a bailar tango. El islandés ya se lo sabía, lo aprendió mientras leía obsesivamente las sagas nórdicas, de las que es un ferviente apasionado (es capaz de citar pasajes de memoria). “El problema es que los islandeses dicen que hablo un islandés del siglo X, claro, sí, cuando llegue aquí hablaba el islandés de los vikingos y sus dioses, igual les sueno algo épico cuando les pido un café”, dice con sorna.
Antes de continuar (y para ubicaros un poco en este post-), sí, amigos, estamos ante un genio del lenguaje, un puto loco, un tipo con una suma de conocimientos lingüísticos que es capaz de desbordarte por todos los costados con sinfín de información imposible de asimilar en poco tiempo. Elías, ¡menudo descubrimiento! Y lo ves, y es un tío callado, que apenas sale de su mente (”habito en una burbuja”, reconoce), dedicado al estudio, al análisis morfológico y semántico de las lenguas. Elías, si no vivieras en Reykiavik, iría más a menudo a visitarte, carallo, ¿por qué fuiste a parar tan lejos?
Sus dedicaciones principales son dar clases en la Universidad de Reykiavik y traducir las sagas nórdicas del islandés al gallego (en Islandia hay mucho interés -remunerado- en la traducción de sus obras a otros idiomas). Y la poesía, sobre todo la poesía. Elías es poeta, como no podía ser de otra forma. Escribe en islandés, en gallego, en inglés, en italiano, en castellano, en alemán, en idiomas inventados, entremezclados,… Afirma estar aprendiendo euskera apenas sin darse cuenta (”sólo me falta algo de vocabulario, pero la estructura ya me la sé, es coger un poquito del islandés, un poquito del alemán, algo del inglés, menos del castellano…). Elías es la primera persona que me ratificó el cascarrillo popular que afirma que en algunas sociedades cercanas al Ártico (en este caso, los islandeses) tienen veintitantas formas para expresar el concepto nieve. Y se las sabe: existe un significante diferente para la nieve cuajada, la nieve por cuajar, la nieve mientras cae del cielo, la nieve que se queda en un árbol, la nieve que ya está en tierra, la nieve que cae en el mar, el aguanieve, la nieve que se deshace, la nieve-nieve, la nieve en bola, etc.
Últimamente, Elías escribe -y publica- poesía en islandés a escondidas de los poetas islandeses. Con seudónimo. Ante los circulos culturales de Reykiavik se ha convertido en un autor enigmático, anónimo. Nadie sabe quién es ese escritor (supuestamente) local que empieza a repuntar en las principales revistas literarias del país. “Quiero experimentar la relación entre la obra, el yo y la autoría”, me decía. La cosa va en serio: hace poco fue “escollido como un dos 3 poetas máis representativos da lírica actual islandesa, na centésima edición da Poetry Review de Reino Unido”. Sí, sí, entendéis el gallego. Elías -escondido en un seudónimo- ha sido escogido por un suplemento literario británico como uno de los tres poetas más representativos de la actual escena poética islandesa. ¡Toma ya con el galleguito!
Pero la cosa no acaba ahí (y esto es lo que os quería contar). Y es que, en sus ratos libres, Elías está inventando su propio idioma: el lwyma. Me contó que está teniendo algunas dificultades (lo cual no es de extrañar). Que el número de vocales y consonantes -y sus respectivos sonidos- ya lo tiene claro, pero que todavía tiene que decidir si será una lengua ergativa o, por ejemplo, el grado de estrechamiento de los órganos articulatorios en las consonantes fricativas.
Se me olvidó preguntarle de cuántas maneras se podrá decir nieve en su idioma.
Os dejo con el blog:http://lwyma.blogspot.com/, donde Elías ha ido publicando sus avances en la construcción de su propia lengua (de momento solo lo puede leer él, dice que no se atraverá a enseñarlo hasta que no pueda explicarlo, lo cual tiene su lógica). Igual para entonces ya ha recibido el Premio de Poesía de la Academia Islandesa de la Lengua. ¡Ay Elías, y todavía me preguntan qué sentido tiene presentar Bostezo cerca del Polo! Pues para estas cosas… un abrazo mediterráneo.
