Alto el fuego
Con nocturnidad y alevosía, declaro un alto el fuego unilateral, indefinido y permanente (¿eso cuánto tiempo es? ¿dos horas, dos días, tres siglos? Nadie lo sabe) en la actividad de este blog. Necesito un espacio de reflexión, además de iniciar nuevas aventuras en otras plataformas. Lo llevaba pensando hace un tiempo. Necesito un descanso para ordenar ideas (mi mapa mental anda descentrado, espeso y obstruido).
Seguiré tomando notas en servilletas y libretitas mientras llega el inesperado momento de volver a reactivar este blog.
Para los posibles afectados, os invito a recuperar el vicio de enviar cartas por correo ordinario (algo que se está convirtiendo en un hecho realmente extraordinario; el otro día me llegó una de Lituania, no me lo podía creer ¡todavía funciona el servicio postal!).
Esta decisión no afecta para nada al desarrollo de la revista Bostezo, que sigue su curso habitual (con mayor ímpetu, si cabe).
De momento, silencio.

“Alto el fuego”