Walter Buscarini

Latidos

2011 4 Abril
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Hace tiempo que este blog está descuidado, desierto… llevo unas semanas (meses quizás) entre un plano real y tonteando con el facebook (que permite una interacción mayor con una menor necesidad de alimentación). Dicen que el twitter es todavía más rápido… a este paso triunfará una red social especializada en proferir onomatopeyas: la gente se comunicará con grufff! crash! y wotfff! (me da que la efe es la vocal onomatopéyica por excelencia).

Hoy estuvimos hablando de redes, de plataformas socio-culturales en la ciudad de Valencia. Nada de eso existe (al menos de manera planificada, es más una cuestión de vínculos espontáneos). Enésima pregunta de por qué bostezo, el por qué de su existencia, para qué, para quién. No es vendible decir que Bostezo antes que nada es un divertimento, una forma de disfrutar con el quién, el qué y el cómo. Esto es básico, aunque a veces lo revistamos con justificaciones supuestamente más líricas o racionales.

Cinco números después, seguimos instalados en el terreno de los nadie, la ciudad paralela que crece sin tocar a la cultura oficial, institucional, subvencionada (si es que a esta ciudad todavía le queda este tipo de cultura, que empieza a ser la minoritaria). En los márgenes, en las grietas, surge un movimiento expansivo, entusiasta, descoordinado. Un movimiento efímero pero a la vez consistente (de eternidad instántanea), un movimiento nacido para morir (o, al menos, para reciclarse), transgresor (con esa libertad indomable que da no tener que rendir cuentas a nadie, más que al propio gusto y criterio).

Hablo de escenarios que, por una u otra cuestión, en las últimas semanas circulan por mi mente: La Clínica Mundana, Artefacto, Slaughter/Odisseu en la Fira del Llibre, Catacumba, Sostre, Desayunos con viandantes, Makea tu vida, Primado, Arquitecturas Colectivas, Al Margen, Russafa Escénica, Bostezo, Kakcafé, El Dorado, de los literatos, pintores, artistas y escenógrafos que transcurren por la urbe. Valencia se mueve por su lado invisible, es una ciudad latente (aunque no patente). Una cultura contra la frustración -sin ese inquebrantable entusiasmo, nada de esto sería posible-, que no vive pendiente de la subvención y el mamoneo. Nadie nos lo exige y esa libertad de acción no se vende por un puñado de billetes. Seguimos vivos y, a día de hoy, es más que suficiente.

Clasificado como bostezo
Un comentario en...
“Latidos”
po poy

larga vida a bostezo.




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entre el estupor y el desenfado

© 2008-2010 (Revista Bostezo) - Actualizado: 07/07/2012