Walter Buscarini

¿Jaula o canario? Las dualidades otras

2011 4 Abril
Comentarios

Hace un tiempo, imaginé (lo empecé y todo) un proyecto al que llamé LAS DUALIDADES OTRAS. Se trataba de pensar sobre dicotomías del ser humano que superasen las desgastadas hombre-mujer, blanco-negro, rico-pobre, soltero-casado. Superar esas recurrentes categorizaciones para adentrarse en nuevas diferencias, elaborar un nuevo catálogo del ser humano a partir de nuevas dualidades que nos dieran un mayor espectro simplificador de lo enrevesado de la naturaleza humana. Algunas como estas, a modo de ejemplo:

Madrid o Barcelona. Hablo de ciudades, no confundir con la histórica disputa entre clubs de fútbol. ¿Quién no ha estado en un debate sobre si es Madrid la que mola más que Barcelona o viceversa? Son discursiones que, sobre todo, se dan fuera, precisamente, de ambas ciudades. En Valencia, vivimos muy pendientes de las dos (se dice que, en política o señas de identidad, o se mira a una o se mira a otra, ese complejo de inferioridad frente a las dos ciudades por antonomasia). Yo, que me ufano de haber vivido en ambas (algo que es un poco mentira, aunque no del todo), prefiero Madrid, al menos en este momento (mañana, puedo cambiar de criterio; es recomendable -por salubridad mental- transitar por los dos lados de cualquier sistema dual; después de varios años transitando por ambas he encontrado en Madrid una ciudad más auténtica que Barcelona, consumida esta por conceptos como marca ciudad, moda, in, cool, fashion. Quizás Barcelona enamore a primera vista, una ciudad a la medida del foráneo que pretende esconder sus miserias locales bajo la alfombra (aunque se les escape por los cantos). En Madrid, con perdón, la mierda es más visible, se hace más patente,… Esto, que puede sonar feísta, le otorga un carácter más real, sin las sofisticaciones de que, en su parte visible, se pone guapo por fuera para disimular sus defectos (la fachada de la Sagrada Familia siempre me pareció una metáfora de la ciudad: una espectacular fachada encubre un interior de andamios y sacos de cemento). Últimamente, cuando voy a Madrid, me cuesta poco integrarme (debe ser por lo de mierda y feísta), mientras que me pierdo -transito en terreno de nadie- en la sofisticación de Barcelona, dividida entre la boutique y el arrabal, el perfume caro y el olor a orines, el turista pálido y el inmigrante oscuro. Pero saben lo que digo: sinceramente, no es política, no es sociología, no es racional, no es importante lo que les cuento: si me quedo con Madrid es porque, últimamente, me cuesta menos encontrar allí un buen plato de lentejas en un bar de menú del centro.

Hacer boicot (o no) a los Estados Unidos. Quizás hace años pertenecí a movimientos donde estaba de moda decir: “nunca pisaré los Estados Unidos”. Se trataba de mostrar el rechazo a la política y el sistema económico que representan los gobiernos estadounidenses con la negativa a viajar a dicho país. Aunque, puestos a contarlo todo, se trataba más de reforzar el sentimiento de pertenencia a un grupo (y más aún en ese grupo había alguien que te atraía) con la identificación de un enemigo común, un chivo expiatorio con el que compartir exabruptos entre iguales. Todavía hoy hay gente que lo dice y que, incluso, lo practica. Yo, que quiere que les diga, no está entre mis destinos favoritos (prefiero Mongolia), pero de ahí a relacionar política estadounidense con negarse a pisar suelo gringo hay un trecho. No sé qué pensarán ustedes, pero yo lo veo ciertamente absurdo…

Jaula o canario. Esto lo tengo claro: los humanos nos dividimos en jaulas o canarios. Las jaulas son conservadoras (no hablo de política, sino de actitud ante la vida), amantes de su entorno, de afianzarse en un territorio, un grupo de amigos, una estabilidad en el cotidiano; los canarios, sin embargo, son más flexibles, abiertos a ciertas novedades y sucesos inesperados. Todos somos jaula o somos canario. El problema es que algunos que parecen canarios son jaulas y la mayoría de los que son jaula quisieran ser canario. A unos les puede la pose, a los otros, el miedo. Así, entre la pose y el miedo, la pasamos la mayoría del tiempo: enjaulados.

Se aceptan nuevas dualidades…

Clasificado como bostezo
2 comentarios en...
“¿Jaula o canario? Las dualidades otras”
pepe

es curioso ver como uno habla por los demas con tanta facilidad, la humildad de hablar por uno mismo , la duallidad de hablar del vivir tu vida o la de hablar de los otros… la dualidad es jerarquica, iguala y enjaula.La jaula y el canario se necesitan para vivir.


picci

Eah Pepe! qué estoy totalmente de acuerdo contigo, pero además quisiera aquí dejar asentado que yo lo que en realidad deseo es ser canaria de ese canario…con dualidad también, pero de otra manera




(requerido)



(requerido) (No será mostrado)


Tu comentario:

entre el estupor y el desenfado

© 2008-2010 (Revista Bostezo) - Actualizado: 07/07/2012