Walter Buscarini

Los entresijos del editor

2009 27 Febrero
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El otro día me llamó una amiga, que es maestra de primaria,… hacía un rato que no hablaba con ella, me dijo que esa mañana se había acordado de mí:

- ¿Por qué?

- Porque un niño me ha preguntado que para qué sirve un editor

- ¿Y tú qué le has dicho?

- Le he pasado el diccionario, porque no tenía idea de qué responderle…

El diccionario (el que yo tengo al menos) se ciñe a una definición financiera: “persona o entidad que edita una obra, costeando la publicación y administrándola comercialmente”. Si, vale, claro, eso también es una responsabilidad pero el editor tiene otra: de alguna manera, sentirse orgulloso de todo el contenido de la revista, sentirla como propia desde la última a la primera página.

Confieso que este oficio (para el que no existe carrera) lo estoy aprendiendo a marchas forzadas, con la técnica del ensayo y error, así que pido sinceras disculpas a los damnificados en este proceso de aprendizaje, que espero acelerar para reducir daños colaterales. Soy consciente del entusiasmo e ilusión que ha provocado la aparición de una revista que abre su abanico de colaboradores a cualquier persona que quiera expresar algo (esto es cierto). Dicho esto, hay que hacer dos salvedades:

a- La revista tiene un tamaño acotado a 88 páginas, por una cuestión meramente económica. Y aquí sí entra la parte del editor que resalta el diccionario. En estos momentos, no hay dinero para hacer una revista más grande,… tiempo al tiempo, que estamos ocupados en ello.

b- La revista tiene una línea editorial que intenta no ser muy rígida, pero que inevitablemente existe, claro. El hecho de que un grupo humano (en el que tengo plena confianza profesional y, sobre todo, humana: diciendo esto me recuerdo a Camps) esté llevando adelante el proyecto significa que, de alguna manera, se vea influenciado por varias cuestiones: nuestro talante (aquí somos muy heterogéneos: estamos entre el ji-ji-ja-ja y el “oye, no te rías que esto es muy serio”), ideologías (aunque de éstas creo que pasamos un poco, al menos de las mundanas), convicciones morales y apreciaciones estéticas (lo que comúnmente se conoce como gusto). Luego hay cuestiones que el lector no tiene por qué saber, pero que para el editor son imprescindibles y que podría compartir con ustedes pero aquí debo confesar que hay ciertos secretos que prefiero esconder para guardar cierto misterio que fortalezca mi mengüado sex-apple (otros se ponen una capucha, se enfundan un cetme o se fuman un habano…)

Llegados a este punto, o a cualquier otro, quiero tratar el farragoso tema de los descartes, del que me estoy ocupando estos días (bueno, en realidad me estoy ocupando del proceso de selección de textos, algo que irremediablemente provoca el tener que rechazar otros). Para el segundo número hemos recibido, entre Batiscafo, Retrovisor y Dossier, 63 colaboraciones (y sólo contando las escritas), algunas de ellas acumuladas ya desde el primer número. De estas 63, más de la mitad deberán quedar fuera por razones de tipo a) o de tipo b).
… lo más cauto sería decir que todos los descartes han sido motivados por las razones expuestas en el a), pero en este proceso de aprendizaje compartido que considero que es Bostezo, creo que como editor debería exponer mis razones de manera individual a cada uno de los descartados… después de intentarlo en un par de ocasiones, he llegado a tres posibles conclusiones:

a) que se me da muy mal

b) que a los creadores en general les cuesta digerir un NO (lo cual es entendible).

c) un poquito de a) y otro poquito de b)

El puñado de gente que me conoce bien sabe que soy una persona que tiende más al SÍ que al NO,… intento mantenerme optimista y propositivo, algo que trato de que no sea sólo una imagen, sino manifestarlo con acciones y hechos. Me exijo este optimismo (me lo fuerzo incluso) porque cuando uno ha asumido que está en la vida de paso ya no hay tiempo para la frustración ni el lamento, carece de sentido alguno (y esto lo comprendí apenas hace un par de años en un proceso que casi me autodestruye pero del que afortunadamente salí ileso -¡ay! pobrecitos de mis nietos- para poder desarrollar la alegría desaforada que manifiesto ahora por el hecho de ser un suicida no-practicante, un muerto que todavía está vivo ¡ay! Que me lío), ¿por dónde iba? Ah! Sí, a (casi) todo SÍ,… ¿te apetece que vayamos por este sendero que es más bonito aunque puede que nos ataque un ejército de mosquitos? SI; ¿Podríamos ir a una conferencia de Ignacio Ramonet disfrazados de Ignacio Ramonet? SÍ; ¿te gustaría salir en la orla de la Facultad de Criminología? SÍ; ¿podríamos editar a un poeta valenciano en lenguas africanas? SÍ; ¿podríamos regalarle un espacio publicitario a Repsol? SÍ; ¿organizamos una foto-novela post-marxista donde una manifestación de 300 personas recorrerá Valencia en apoyo a la familia tradicional? SÍ; ¿te apetece presentar Bostezo en un psiquiátrico? SÍ; tengo un amigo sordo-ciego de Cabo Verde que escribe canciones, ¿se las publicarías? SÍ…

Espero que puedan entender las dificultades que, para un servidor, le causa decir NO. Sinceramente es una de las tareas más ingratas que concibo en este oficio que, como ya digo, me invento en el propio desarrollo de las numerosas actividades que rodean su ejercicio (mucho aprendí de Rogelio y del señor Valdés, en México, pero en este gremio no hay guía ni instrucciones ni manual de uso). Sinceramente esta mañana pensaba que lo más lógico sería reunirme uno por uno con todas las personas que han apostado por Bostezo (porque colaborar es una forma de apostar y eso lo agradeceré siempre) y explicarles las razones de por qué su texto ha entrado o no ha entrado. Después de un par de experiencias por mail y por teléfono, ya sé que los descartes no se deben comunicar por estos medios (aunque aquí es difícil porque tenemos colaboraciones descartadas que nos llegan de lugares en los que físicamente no estaré, al menos en las próximas semanas como La Paz, Ankara o Guadalajara-Mex…). Además (y aquí entra una cuestión personal) mi forma de socializar es algo extraña, agravada con el paso del tiempo: me manejo en una bipolaridad que me permite ser un animal social (como me define Héctor) que a veces necesita sus espacios de refugio más absoluto (eso lo saben sobre todo mis ex-parejas, alguna de ellas no comprendía que mi amor se debe compartir con la soledad más extrema)… es aquí donde pido disculpas porque debo reconocer que a veces prefiero vivir encerrado en mí mismo (con un boli rojo; algún libro que empiezo y nunca acabo, y unos textos por repasar, transformar, cambiar, corregir…). Eso es perfectamente compatible con enfrentarme con entusiasmo a los numerosos convivios circunstanciales al hecho de editar una revista, sólo digo que debo mesurarlos y combinarlos con mi faceta más desoladora y recluida.

Un amigo me aconsejaba ayer que me inventara un señor X en Bostezo, una especie de ogro maligno que fuese el que tomase las decisiones más ásperas e impopulares. O que algún colega ajeno a esto de la intelectualidad cultureta fuese el responsable público de los desaguisados de la revista. Después de pensarlo durante unos segundos -incluso se lo propuse a Walter, que me dijo que na-nay de la China-, decidí que prefiero dar la cara como responsable de errores y aciertos en el proyecto y hacerlo con mis virtudes y defectos, habilidades y torpezas, liberaciones y miedos…

No les pido que se compadezcan de mis labores de editor, que con tanto regocijo y entusiasmo ejerzo; me siento feliz de poder hacerlo y, decir eso, que uno está a gusto con lo que hace, es un lujo que no cambio ni por un aumento del 300% de mi sueldo (aparte de que se quedaría igual: en 0). Si alguien es víctima de este proceso de editor fogueándose, jugando con fuego real, le pido disculpas. No está en mis principios (y eso lo tengo claro) el molestar ni hacer daño (afortunadamente, y en esto me gusto mucho, no necesito del mal ajeno)

Por último, un abrazo

Paco I.

PD: Agradezco a Walter que me haya dejado espacio en el blog para este mail tan largo.

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entre el estupor y el desenfado

© 2008-2010 (Revista Bostezo) - Actualizado: 06/12/2011