Aparecieron por las esquinas
Andaba yo por la Plaza Mayor a esas horas vespertinas en las que uno se arrepiente de caminar solo (aquí en el pueblo entre las 19.30 y las 20.37 hace una luz entre radiante y lujuriosa, que cada día organizaría una verbena en ese intervalo de tiempo o puede que una orgía con las señoras que a esa hora salen de misa). Pensaba con quién celebrarlo, cómo, dónde… y aparecieron por las esquinas… ey, vamos pa´llà que Bostezo-2 ya está finiquitao… hoy no quiero preguntas, tampoco traigo respuestas. Y que si una mistela fresquita, que si un viajecito a Cuba, que si un quitame aquí esas pajas, que si te pagaría una operación para ponerte tetas, que si unos berberechos y un ya no salimos en bicicleta…
Coño, cada vez soy más de pueblo! Se me cuela el mundo por el gugel y el yutuff, pero a mí no me pongan en la urbe, que aquí se está a gustito, con la gente de siempre (”eres un mierda, pero eres nuestra mierda”) Creo que se me está llenando el entrecejo de pelos y quedándo-se-me cara de cabrero.
