Aquí
2009 16 Abril
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Al protagonista de las novelas de tesis le suele parecer interesantísima la peripecia que transcurre en su cabeza, donde se enfrentan a muerte las ganas de gustar y no disgustar y la de definirse, contra el malvado que comenta displicente la última ocurrencia del galán.
A los lectores, sin embargo, nos importa un ardite los embelecos emocionales del muchacho si no han mediado puñetazos y narices rotas, y no los ha habido por sus airosas y finas apostillas republicanas ¿Verdad?
Pues no sea niño, y asuma que la falta de aplauso es el universal inconveniente de estar vivo.
De nada.
Gatopardo

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