Parto depresivo
Ya me pasó con el primero. No sé por qué (o quizás sí) cuando me traen los cientos de bostezos de imprenta empiezo a sentir síntomas depresivos, como si la expulsión de la revista al exterior me provocara un vacío interior que me provoca amargura y sinrazón. Por unos momentos, rechazo al engendro como esos pájaros (son las palomas?) que picotean a sus crías al poco de nacer. Bostezo-2 ya no es mío (es bueno saber alejarse de lo que crea dependencia, otorgarle la mirada distante, la distancia observadora). A partir de ahora, todo vuestro.
Menos mal que, a media tarde, vinieron a rescatarme con unas risas y unas olivas. Ya estoy mejor… con fuerzas para la puesta de largo el sábado y el lunes. Oye, agradezco vuestro silencio respecto a la portada del 2…

“Parto depresivo”