Mañana
Entran por decenas, salen a centenas. Empiezo a verle las orejas al lobo y, en el fondo, me tranquiliza.
Entran por decenas, salen a centenas. Empiezo a verle las orejas al lobo y, en el fondo, me tranquiliza.
Los bostezos son contagiosos!
El bostezo constituye un ejemplo de lo que en los estudios clásicos de comportamiento animal (etología) se denomina pauta fija de acción, instintiva. No es un reflejo, una respuesta corta, rápida y proporcional a un simple estímulo, sino que, una vez que comienza, un bostezo debe continuar inevitablemente, como un estornudo.
El bostezo sigue su curso durante un promedio aproximado de seis segundos, pero su duración puede variar entre alrededor de tres segundos y medio y superar en mucho la media normal.
No se puede bostezar a medias: como toda pauta fija de acción, posee una intensidad característica, por cuya razón no se puede contener un bostezo.
Los bostezos llegan en tandas y el intervalo entre bostezo y bostezo varía alrededor de 68 segundos[cita requerida]. No hay relación entre la frecuencia y la duración de los bostezos; producir bostezos cortos o largos no se compensa por bostezar con mayor o menor frecuencia.
Para la inspiración, al comienzo de un bostezo, y la espiración, a su término, no es necesario mantener libres las fosas nasales. Sí es esencial, sin embargo, la inhalación de aire por la boca y abrir completamente las mandíbulas.
* El bostezo es un poderoso mensaje no verbal con varios posibles significados, dependiendo de las circunstancias:
1. Puede ser un indicador de cansancio, estrés, exceso de trabajo o aburrimiento.
2. Una acción que indica descompresión psicológica tras un estado de alerta elevado.
3. Un medio de expresión de emociones fuertes como el enojo, el aburrimiento y el rechazo.
Los bostezos se contagian entre humanos o de algún otro animal al ser humano. Aunque se ha descubierto que en los chimpancés también se da este fenomeno.
Un poco de name-dropping para situarse: entre Dostoeivski y Houllebecq, esto es, prosa egomaníaca y energúmena sobre la vileza moral de la condición masculina. Mejor que ambos -aunque suene a blasfemia con Dostoeivski- porque es mucho más divertido.
Aunque Portnoy sea un egomaníaco, Roth está a años luz del novelista que sólo quiere lucirse. El material se compone de lo único que se puede contar si no se es periodista o historiador: la propia vida, siempre tan aburrida. La de Roth también lo era, pero a él le sobró para escribir esta novela (vamos a ponernos estupendos) inmortal. Uno de los pocos casos en los que leer narrativa no es perder el tiempo.
El instante, lo efímero, la vacuidad de los acontecimientos, ¿el secreto? Saberse de paso, estamos para un rato… me motiva imaginarme un bostezo en una estantería del siglo XXII. Quizás sea la alternativa a mis nulas intenciones de paternidad. Ya ni el discurso del escepticismo positivo me sirve para refugiarme momentáneamente entre los brazos de alguna niñata despistada (hubo un tiempo en que…). Ahora lo disfruto por mí mismo, con la tranquilidad contemplativa del que ve cadáveres cruzando las áceras y de pie frente al espejo. Nada más que eso.
La gripe porcina recuerda demasiado a la trama de Ensayo de la ceguera de Saramago, ¿no? Ciudades en cuarentena, mensajes confusos, población atemorizada, besos prohibidos, infectados en observación, incluso ha entrado un virus en internet relacionado con la gripe (lean: http://es.noticias.yahoo.com/9/20090427/tsc-alertan-del-peligro-de-que-la-gripe-539a483_1.html)
¿Nos estaremos acercando al acabose? ¿Qué actitud hay que tomar ante la posibilidad de estar ante un nuevo apocalipsis definitivo?
Si en una ciudad podría darse esa sensación era en el DF (con fama autoproclamada de ser centro del universo, principio y final de todos los caminos)
Escribe una amiga del Chilango: “Ante la desgracia, pues, no sé, solo nos queda reír. Ya hasta tembló. Esta(ba)mos tranquilos. Pasamos un delicioso fin de semana encerrados en casa, pero ahora viene lo peor: nuestro gobierno está pidiendo préstamos enormes para hacer frente a la infección y eso, aunado a las compras de pánico, que es imposible conseguir un cubreboca, que no se sabe si está controlado el virus, que ya hay casos en toda la república y que por lo general solo se reconoce el 10 por ciento de los casos; en realidad nos da mucho qué pensar. De la gente infectada, hombre, dicen que sólo mil pero crece la cantidad cada día, y somos 20 millones sólo en DF y las calles vacías, el metro increíblemente vacío, en fin. No podemos dejar de trabajar porque si ya andábamos por la calle de la amargura (y la miseria) ahora , con un colapso económico… En fin, estamos bien (preocupados). La familia bien, al parecer nadie cercano…
Besos hipoalergénicos. PD. Tiene un lado amable: la familia te llama, los amigos, la gente en la calle es un poco amable. En fin…”
Para los que nos pudistéis venir el sábado, esta tarde a las 18 horas estaremos presentando Bostezo-2 en el Espacio de Actividades-2 de la Feria del Libro de Valencia. Ojalá tengáis chance de acompañarnos…
Observando la desigual clasificación liguera (el Barça le saca 25 puntos al tercer clasificado, y el Madrid 21) he encontrado un posible símil (Daría corrígeme) con estos tiempos de crisis económica. La clase alta -social y futbolera- (los ricos de siempre) no se ve afectada por la recesión, y las clases media y baja son las que sufren las fatales consecuencias.
Que si los bafles, que si las tortillas de patatas y los blancos con negros (gracias madre), que si la hojita de las suscripciones (gracias Paqui), que si los cacaos, los vasos y los tiquets (gracias Sergi y Montse), que si el pdf de la revista (gracias Andrés), que si las mesas y las sillas, que si los focos, que si quedar con la invitada que-llega-de-más-lejos, que si las camisetas, que si los cables (gracias Javi), que si los permisos, que si la policia local (siempre acaba siendo necesaria en estos eventos tan revolucionarios), que si la máquina de humo, que si los Cd´s ambientales, que si las alargaderas de la luz, que si el grupo prueba a las 10 o a las 4, que si las llaves del Capitolio, que si las bebidas y las neveras, que si los micrófonos, que si las revistas, que si los técnicos, que si las guirnaldas, que si la pantalla, que si, que SÍ, marcha, marcha, vamos a hacer una fiesta de las gordas (los Valencia-Barça se repiten cíclicamente, esto no).
Esta tarde necesitaría subirme a una montaña o meter un polvo. Se aceptan peticiones. Abstenerse curiosos…
Ya me pasó con el primero. No sé por qué (o quizás sí) cuando me traen los cientos de bostezos de imprenta empiezo a sentir síntomas depresivos, como si la expulsión de la revista al exterior me provocara un vacío interior que me provoca amargura y sinrazón. Por unos momentos, rechazo al engendro como esos pájaros (son las palomas?) que picotean a sus crías al poco de nacer. Bostezo-2 ya no es mío (es bueno saber alejarse de lo que crea dependencia, otorgarle la mirada distante, la distancia observadora). A partir de ahora, todo vuestro.
Menos mal que, a media tarde, vinieron a rescatarme con unas risas y unas olivas. Ya estoy mejor… con fuerzas para la puesta de largo el sábado y el lunes. Oye, agradezco vuestro silencio respecto a la portada del 2…
busca al terrorista y no desistas hasta encontrarlo