2009 Mayo 20th

Y más publicaciones a celebrar. La escritora Roxana Popelka ha publicado su novela “Todo es mentira en las películas” en la editorial Baile de Sol. ¡Enhorabuena! Nos cuenta Elena Medel: “Accedemos a Todo es mentira en las películas de un empujón, sin descripciones que nos embriaguen ni citas lapidarias acerca del sentido de la vida, guiados por una voz aséptica, notarial no sólo en los análisis, los extractos de la prensa o los folletos de viajes. Caemos en un relato dispuesto a modo de patchwork, que se presenta como novela pero muta en libro de cuentos, poemario, guión de ese cine cuya honestidad cuestiona, fragmentos de unas vidas que podrían truncarse en la puerta de al lado, sin que nos enterásemos de sus problemas. Porque en la pantalla grande, comenta Luis, los protagonistas se aburren en unas vacaciones eternas. Y —añadimos nosotros— las relaciones humanas se desarrollan en tobogán, rápidas y fáciles, con textura de papilla y credibilidad de humo. La vida, esa que te despierta a las seis de la mañana y te desvela con las facturas por pagar, funciona de otra manera: mientras el celuloide nos muestra puros y perfectos, la rutina nos saca los colores y las ojeras. La literatura de Roxana Popelka se cimienta en la imagen y la acción, acribilla con gestos, pero nos habla del mundo desde la verdad…”
2009 Mayo 20th
(Siempre es motivo de alegría que un amigo publique un libro. Y más si se lo merece. Quique Faclón publica “La marcha de los 150.000.000″. Déjemos que sea él quien nos lo cuente…)
Queridos amigos:
Me alegra por fin anunciaros que –tras 15 años de escritura ininterrumpida– acaba de publicarse “La marcha de 150.000.000″ (ediciones Eclipsados, Zaragoza, 2009).
La maquetación –hermosísima– del libro es obra del gran Kb, así como las ilustraciones que, versionando obras de Käthe Kollwitz, recorren el volumen. La apuesta, arriesgadísima, por editarlo completo es de Ignacio Escuín. Si os hace, podéis solicitar el libro escribiendo a la editorial: tantaloyatreo@hotmail.com
Os cuento de paso que “La marcha de 150.000.000″ se ha convertido en un largo poema de 5.000 versos, dividido en cinco secciones (sólo dos de ellas ya habían sido anteriormente publicadas en versiones iniciales). El volumen va introducido por cinco prólogos (de la mano de Jorge Riechmann, Miguel Casado, Antonio Orihuela, Eduardo Moga y Eduardo Milán) y se cierra con una extensa nota de agradecimientos para todos aquellos colectivos y organizaciones –políticas, sociales, culturales, sindicales…– que de un modo u otro lo habéis ido acompañando durante estos últimos 15 años.
Esta versión triplica, supera y arrincona las de los dos volúmenes publicados bajo el mismo título en los años 1994 y 1998. Con ocasión de esta definitiva edición en Eclipsados, se ha abierto una página en la red (http://marchade150000000.blogsome.com/) en la que podréis encontrar decenas de materiales diversos acerca del libro.
Estaré con el libro-poema, para varios recitales en directo, en Madrid (Traficantes de Sueños, 23 de mayo), Zaragoza (30 de mayo), Valencia (Librería Primado, 11 de junio), etc. A ver si hay ocasión de vernos.
Os va con un fuerte abrazo
2009 Mayo 20th
Varios city tours de Cracovia ofrecen visitas guiadas a los campos de concentración de Auschwitz, re-convertidos en parque temático de los horrores (aquí los fusilaban, aquí los quemaban, aquí les arrancaban la cabellera). “Con nosotros ¡siempre es posible!”, reza el eslógan de una las empresas que ofertan esta visita a precios económicos, junto a otros tours, como la ruta de Juan Pablo II, la ruta comunista, el distrito judío o un paseo por el río. Un autobús sale a las 8 de la mañana camino a Auschwitz. A bordo, personas de diferentes nacionalidades. Hora y media de recorrido. Una vez en el campo, los turistas son divididos en grupos lingüísticos y se les otorga un adhesivo de color que deberán llevar visible durante la visita (cada color representa una empresa turística). Una vez seccionados en grupos (aquí los teutones, aquí los latinos, aquí los anglosajones), el guía enunema las restricciones que sufrirán los turistas durante su visita: prohibido fumar, prohibido comer, prohibido usar el móvil, prohibido hacer fotos. Antes de empezar el recorrido, cada turista recibe unos cascos de audio desde donde escuchará únicamente la penetrante voz de su guía, para que la atención no se desvíe ni un instante entre el gentío. La comunicación entre los turistas desaparece a partir de ese momento. Se introducen en los barracones, donde se van cruzando con gente de otros grupos, con los que apenas cruzan miradas. El aire enrarecido se condensa en sus caras, que circulan entre el estupor y el fastidio. Hace calor. “Parece que se han dejado encendidas las estufas”, dice uno de ellos, ante ostensibles gestos de reprobación del resto. Luego, regresa el atronador silencio de cientos de turistas transitando mortecinos entre cámaras de gas y alambradas eléctricas.
Ante la desmedida cantidad de turistas, a veces resulta imposible no entorpecerse durante el trayecto. “Acerquense, acerquense, por favor, no abandonen el grupo, ¡dejen paso!”, inquiere el guía. En las pasillos más estrechos, los turistas deben circular por la izquierda, en fila india y con paso de pingüino. Si alguno de ellos se aleja del grupo recibirá señales auditivas de los guías de otros grupos (expresadas en lenguas diferentes), lo cual provocará mayor desconcierto. Una señora con cara de severa profesora comunista se encarga de que cada turista regrese a su grupo a la mayor celeridad posible. En sólo uno de los espacios está permitido hacer fotos: frente al paredón de fusilamientos,donde el guía señala que se calcula que unas 40.000 personas fueron asesinadas de este modo. Los turistas se agolpan con sus cámaras digitales, como si les fuese la vida en ello.
Después de una hora de recorrido, el grupo dispone de un descanso de diez minutos para orinar, comer algo y comprar algún souvenir en la tienda del campo. Aunque liberados de los cascos, los turistas permanecen en silencio. Parecen exhaustos. Vuelta al autobús y breve visita al campo de Birkenau -situado a unos dos kilómetros del primero- donde, esta vez sí, el turista podrá hacerse cientos de ansiadas fotografías, en diferentes poses y escenarios, que certifiquen el “yo también estuve aquí” ante familiares y allegados. Las más codiciadas son las que se pueden hacer desde lo alto de una torre donde, cada grupo, dispone de cinco minutos de tiempo. Arriba, los turistas compiten entre sí por hacerse la foto personal con barracones al fondo.
Al finalizar, regreso a Cracovia. En el autobús, una turista discute con otra, a la que acusa de haberle quitado el asiento. El guía, micrófono en mano, avisa que todos los pasajeros deberán ocupar el mismo lugar que utilizaron cuando vinieron. Fin del trayecto.
PD: Sólo en el 2008, Auschwitz recibió la visita de unos 1.300.000 turistas, afirma el guía. Cantidad que repetirá más tarde para cifrar el número de deportados que pasaron por este campo de concentración durante la segunda guerra mundial.
2009 Mayo 19th
Gritan, jalean. Esa manera tan suya de charlar gritando. Se insultan (”eres un hijo de puta”) a la vez que se reparten abrazos. Son bajitos y morenos (¡si parecen moros!). Hablan un inglés muy malo (i go house). Visten raro, como del siglo pasado. Hablan brusco, gesticulan demasiado, incapaces de mantener las formas más suaves de los europeos. Altisonantes, no se respetan el turno de palabra; aún así, parecen entenderse o simulan hacerlo. Se hacen notar en cualquier lado (en el metro, en los bares, en un parque). Los del sur critican a los del norte, los del norte a los del centro, los del centro a los de noreste y los del noreste no quieren ser como ellos (y en el oeste, menos mal que…). Rechazan símbolos, himnos, banderas, santos (los unos los de los otros). Sin embargo, aunque no se identifiquen como tribu, son fácilmente reconocibles si se juntan en el extranjero. No lo llamaré identidad, pero cuando viajan se parecen demasiado. Muy a su pesar, y también del mío. Son ellos (¿sabéis de quién estoy hablando?)*
*¡Participa! Sorteo de una camiseta Bostezo entre los/las acertantes
2009 Mayo 19th
En una de las repugnantes novelas de Donna Leon, el inspector no-sé-qué investiga el suicidio de un poeta veneciano de cierto renombre local. Todo el mundo está muy extrañado: parecía feliz, no le había sucedido ninguna desgracia reciente, seguía con sus hábitos… Para buscar más pistas, el inspector lee sus últimos libros. Descubre a un hombre desesperado, que hace tiempo que se ha despedido del mundo. La conclusión del inspector es que NADIE había leído sus últimos poemas: los premios municipales, los homenajes, las glosas laudatorias en los periódicos… Todo era inercia. Nadie había descubierto al obvio suicida que había escrito esos versos de despedida, porque nadie los había leído.
Con Benedetti sucede, mutatis mutandi, un poco lo mismo. Su imagen de abuelito dulce, apasionado y comprometido es desmentida rotundamente por la producción de sus últimos quince años. Sus últimos libros, de hecho, son auténticos ejercicios de ignominia, tanto sentimental como política. En particular, los referidos a los escarceos amorosos del ya por entonces provecto uruguayo son de un resentimiento y crueldad inauditos; de algún modo, se sitúan en el reverso tenebroso del celebérrimo romanticismo (un tanto ñoño) de “Táctica y estrategia” o “Corazón coraza”. Copiamos y pegamos “Díptico de la pasión peor”, del libro “La importancia estratégica de la realidad”, de 2002.
DIPTÍCO DE LA PASIÓN PEOR
Que su semen se te estanque
en algún recoveco inaccesible
de las paredes del coño
y se pudra y se necrose
y que envenene tu sangre
cuando él te beba
y que carcoma su dentadura…
Pero, por lo demás,
que todo te vaya muy bien,
mi amor.
2009 Mayo 18th

Este jueves a las 11.30 presentamos Bostezo en la Facultad de Bellas Artes de Valencia. Nos acompañará el profesor VICENTE PONCE y posteriormente habrá un performance de HÉCTOR ARNAU. Con este acto finalizamos la agitada “puesta en escena” del número 2. Volvemos a la cueva hasta finales de verano.
2009 Mayo 17th
(Poema recitado por Ausias Navarro durante la presentación de Bostezo en Berlín y que dedicó a sus invitados de Bostezo)
que sí que
de
finde
aún con muletas con la
música del pueblo
en la montera
el ritual del
templo
espera haciendo
época en las carreteras
secando el
bacalao
so_
bre la pista
como un espectro
autócto_
no
retumba en los oídos
la maquina de
horizonte
y
arrozales
y golosinas en la lengua
sierran los confesos
con la boca tor_
cida
entre dientes dicen
marcha marcha
queremos
marcha
y marcha es lo
que democráticamente
les da la anfe_
ta_
mina
de la ruta valenciana
2009 Mayo 17th
Me dio la impresión de que Berlín es una ciudad donde cualquier actividad es posible en cualquier lugar y hora del día: viviendas amuebladas en vagones abandonados de la época comunista, borrachera al mediodía, mercaditos de madrugada, night tours por el canal en bote salvavidas, concierto punk en las vías del tranvía. De cualquier lado surge un museo, un bosque o un centro de arte post-contemporáneo… donde ustedes imaginan que viviría Pepita -la vecina del quinto- allá surge un concierto de música africana. Y una modelo somalí te expulsa del bar (con la autoridad que le da estar liada con el dueño) o un neo-zelandés deja que le beses la calva. Y al doblar la esquina encontrarán un tablao flamenco, un silence room o una manifestación contra el genocidio indio en Colombo. Etiopes hablando italiano y esquimales con pasaporte danés pidiendo limosna a la salida del metro.
La ciudad brota, sin cierto orden aparente… no hay medida. Además, tiene la ventaja de que está densamente poco poblada, lo que aumenta la sensación de que cada persona está siendo cada persona en todo momento en medio de un espacio inmenso: aquí cabemos todos (algo que se desvanece en la masificación de otras grandes ciudades). Me dijeron que me quedara pero, después de escapar del DF, me asustan un poco las ciudades donde tengo la sensación de que no saldría vivo de ellas. Con tanta vida, Berlín me mataría.
2009 Mayo 17th
De regreso a Valencia, paradita en Mallorca para visitar a la suscriptora Maika Muiños para comprobar que está recibiendo correctamente sus bostezos (estábamos algo preocupados con los envíos a las islas). Todo ok. Paseíto por Sóller, pueblo de interior balear (que también haylos). Mañana temprano, visita a un par de librerías de acá, a ver de qué manera comenzamos a mover revistas por Palma…
Atrás quedan los agitados días berlineses con la vitalizante compañía de Ausias, Kike, Marta, Girina… y la posterior calma de Cracovia, donde entregué en mano su Bostezo a la suscriptora Inma Gisbert (para ahorrarnos algo en el sello), que a cambio me ofreció unos días de sano refugio, necesarios para volver con las pilas recargadas. La presentación en Berlín fue todo un éxito: salimos contentos, de eso se trataba, vendimos algunas revistas, regalamos unas cuantas y extravíamos otras: saldo positivo (con lo obtenido, compré un par de libros para el fondo bostezo, ¡vivan los negocios!). Además ya tenemos el próximo “poeta en porretas”: el portugués Ivo, especializado en turismo. En Cracovia también contacté con la dueña de la librería en español que tienen allá (y otra en Varsovia), con la que quedamos en presentar la revista en Polonia en nuestra próxima gira por Centroeuropa.
Entre medias quedan las cosas que hacen gigante este proyecto: las risas, los panecillos, las burguer, los bares, las barbacoas, los masajes, Auswitch, los paseos, las llaves, los trayectos, las almohadas, los mercados, conversaciones y silencios en cinco lenguas, de las cuales una chapurreo, otra no hablo y dos no entiendo. Regresando pensé que esto de girar con Bostezo se parece más a una banda de rock: fiestas, boardings, amaneceres tardíos, público, tragos, tour, groupies, autógrafos (ya hemos firmado varios en la frente del Mario Conde), speed, ¿sexo?…
Regreso mañana con la saca llena de recuerdos. Gracias a los que me alivianaron el camino, especialmente a Ausias, Inma y Maika, por su hospitalidad inmensa. Falta me hacía este paréntesis. Ahora sí lo puedo decir alto: !A por Bostezo-3!
2009 Mayo 16th
“Herzog”, la novela cimera de Saul Bellow, escrita en 1964, es un libro invalidado por el e-mail. Que no cunda el pánico: él explicatum de este sólo aparentemente hermético explicandum es inteligible para cualquier usuario de tarifa plana.
El protagonista, el cuarentón Moses Herzog, entra en “free falling” cuando su pérfida mujer le abandona para encamarse con su mejor amigo (de él). El hilo conductor de la neurosis de Herzog son las innumerables cartas que garabatea en su libreta de notas, y que nunca envía. Cartas a su ex-mujer, a su ex-mejor-amigo, a su amante de ahora, a sus jefes, a sus subordinados, al presidente de los Estados Unidos, al secretario del servicio sanitario municipal, a sus compañeros de colegio, a su primera novia… En definitiva, a los múltiples fantasmas que pueblan su mente enferma de dolor y ansiedad. Pero Herzog nunca llega a mandarlas. Sus interlocutores están tan sólo en su cabeza, sus borradores de cartas son la manera de espolsarse esos incómodos huéspedes… No es necesario (y sin duda es más sensato) que nadie las lea. La articulación de la neurastenia nunca es comunicación; como mucho, es una especie de ars gratia artis del sufrimiento.
Hoy, Herzog enviaría inmediatamente todas esas cartas en forma de e-mails desesperados. Hoy, la posibilidad de la comunicación digital inmediata evitaría el paseo al buzón, y eliminaría así todas las sensatas retiradas que Herzog concibe mucho antes de decidirse a comprar un sello. La novela acaba bien, pero hoy Herzog sería destruido por las consecuencias de su paranoia: perdería sus pocos amigos, caería en desgracia en su trabajo y se enemistaría definitivamente con su familia, porque inmediatamente enviaría todas las excrecencias de su angustia. Cuando recibáis, imperceptibles lectores, un mail incómodo en forma de confesión improcedente o de energúmena solicitud de auxilio, sed comprensivos: vuestro afligido remitente sufre sin duda el “síndrome Herzog”. Y lo cierto es que le puede pasar a cualquiera…