Walter Buscarini

Born to be crash!

2010 Agosto 26th
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Llevo una vida extraña, a salto de mata (no, no piensen en eso, no va por ahí). Lo pensaba mientras -agotado y sin ganas- preparo otra mochila para un nuevo desplazamiento. A veces quisiera detenerme fijamente (cuatro o cinco años) en la minuciosa observación de la textura de unas alas de mariposa. Llevo unas semanas buscando una obsesión, algo en lo que centrarme para el resto de mi vida. Hice una lista: me salieron 37 temas en los que, si las cosas fueran de otra manera, si yo también lo fuera, pudiera centrar toda mi atención.

Soy coleccionista de separadores de libros, he iniciado el aprendizaje de ocho idiomas (incluidos nahualt y esperanto), le doy más al pause que el play en los videos, abandono relaciones en el momento del clímax (por miedo a estar presente cuando se marchiten), rehuyo del conocimiento prolongado para quedarme con la intensidad de mil instantes, a ser posible, todos distintos. Y sin embargo me fascina la gente que se obsesiona con algo (hacer la maqueta de trenes más grande, la invención de nuevas lenguas, el estudio de las cucarachas o sectas satánicas). Me obsesiona la gente obsesionada (quizás por esa imposibilidad de serlo). Paso el rato en un estado de free-lance continuado, coqueto eufemismo de vida malpagada, dependiente, zozobrante e inestable. A veces me levanto con ganas de acostarme y otras no sé si todavía no he dormido o es que, por una vez, he madrugado. Como Crusoe en la ciudad bajo a comprar el pan y doy los buenos días antes de volver a bajar las persianas.

Busco una identidad en medio del meollo, reinvento mi curriculum dependiendo si es para postular a librero en Denia, educador en Colombia, investigador del Centro de Historia Militar de Cuacos de Yuste en Extremadura o especialista en Fracasos.

Estoy aquí para dar batalla, pero a veces me derrumbo (al menos ahora ya sé que las crisis, si se manejan bien, son condición indispensable para seguir avanzando).

Voy a buscar un traje que se adapte a mi cuerpo (lo contrario es frustrarse). Ya me lo dijo Jesús: Walter, born to be crash! Cualquier otra dirección que quisiera tomar sería una engañifa del subconsciente.

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Futuro pluscuamperfecto

2010 Agosto 22nd
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Estoy inmiscuido en la grabación de un documental que trata de ofrecer una perspectiva histórica del presente que estamos viviendo. Se trata de ofrecer una visión contemporánea desde un ángulo futuro, de explicar a las generaciones venideras qué carajo hacíamos en este momento de la Historia. Llevo unas semanas que veo la realidad en blanco y negro y bordes amarillentos (como esas fotos que nos enseñaban nuestros abuelos). La moda más actual, la veo desfasada; los edificios emblemáticos, los presiento derrumbados; los momentos trascendentes, insignificantes instantes. Cuesta asumir que este presente (aparentamente impracable) algún día será obsoleto.

Cadáveres del mañana. Futuro pluscuamperfecto.

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Sobre las dificultades de cobrar bostezos

2010 Agosto 22nd
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Algunas veces había bromeado -hablando sobre las dificultades de cobrar bostezos- que era un tostón llamar a Mallorca para que una librería, después de año y medio teniendo bostezos en depósito, te pagara 3 revistas que, con el generoso descuento, se quedaba en 11,78 euros (que, descontado el envío por correo, suponían unas ganancias reales de unos 7 euros y pico). Y que, encima, te pidieran factura. Y que (apaga y vamonos) después de insistirles en un par de llamadas teléfonicas, se pasarán cuatro meses más para ingresarlos en el número de cuenta.

Para evitar este engorroso proceso, el otro día me planté (pensando que mi presencia física aligeraría el cobro) en una librería insular que tiene unos bostezos en depósito desde hace más un año y, sí amigos, efectivamente, como había supuesto, habían vendido 3 bostezos. Conseguir cobrarlos fue digno de una película de suspense: para empezar, la dependienta no encontraba los albaranes de entrega; el ordenador se le colgó en la dificultosa operación de calcular la venta de 3 bostezos; encima el aparatito ese que les hace ¡piii! no reconocía el código de barras de la revista, lo cual obligó a la dependienta a iniciar un enrevesada operación que ella definió ‘a mano’ aunque siguiera tecleando. Para más estupor, la chica suspendía tan compleja actividad cada vez que un cliente se acercaba a la caja (eso le era más sencillo: que le pagaran; suele pasar: los problemas surgen -sospechosamente- cuando eres tú el que quieres cobrarles).

La chica desapareció unos quince minutos a unos magatzems para comprobar que realmente esos tres bostezos estaban vendidos y no extravíados o abandonados en los sótanos de la librería. Regresó con gesto contrariado, como si le costara rendirse a la evidencia de que pudiera ser que, miraculosament, esos tres bostezos alguien los hubiese comprado (o posiblemente birlado). Para cerciorarse, todavía le preguntó a un compañero que estaba ordenando unos libros que le confirmó que él recordaba haber vendido uno, quizás dos. “Vale, vale, te pago los tres pero espera un momento que atienda a estos clientes”. Penitencia.  ”Es que sabes que pasa -quiso explicarme luego- como nadie compra revistas no las registramos en el sistema informático y es un poco lio para pagarlas. Pero sí (parecía rendirse a la evidencia) igual hemos vendido tres, está molt bé, eh?, la gente ya no compra revistas”, insistió mientras iniciaba otra operación que incluía la impresión de unas páginas que servirían de justificante de pago. La impresora se quedó sin papel (en ese momento, empecé a sentir que me estaban haciendo una transfusión de sangre en lugar de intentar pagarme tres revistas).  Puse a deambular mi rictus cariacontecido por la sección de filosofía mientras pensaba en eso de que hay librerías que están pasando de ser lugar de venta de revistas para convertirse en sus museos (eso cuando las exponen y no las encierran en sus atestadas mazmorras bibliográficas).

“Ya está”, me gritó. La dependienta -resignada- abrió la caja y me pagó los once euros y pico. Habían pasado cuarenta minutos desde mi entrada en la librería. ”Acuérdate de pasarnos una factura”, me recordó. Al menos en la despedida fue complaciente, incluso hojeó un ejemplar de la revista sin ojear nada: “Qué tengáis suerte, tiene muy buena pinta”. Menos mal que, antes de abandonar la librería, el destino me reservaba una pequeña alegría: en la sección de novedades (a un lado de la puerta principal) me encontré un billete arrugado de cinco euros en el suelo. Disimulamente, como si se me hubiesen caído, me los metí en el bolsillo. ¡Eureka, cinco euritos más!. Todo suma en este camino hacia la gloria.

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¡Qué bien vive la bohemia!

2010 Agosto 17th
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Encuentro fortuito (por imprevisto) con Héctor en Mallorca. Ya supondréis: pormenorizado repaso de nuestras últimas lecturas, apacibles paseos al atardecer por el paseo marítimo, estrambóticos planes de regicidio, detallada planificación y puesta en común de nuestras apretadas agendas otoñales, visita cultural a capillas templarias del siglo XII con cucarachas muertas sobre el altar, desvengonzado asalto y derribo del backstage de un festival a orillas del mar.

En medio de rutinarias escenas vacacionales de futuros hoolingans del Southampton, sudamos la gota gorda buscando, otro día más, motivos para seguir adelante en la generación de espacios de oxígeno mental, a pesar de las innumerables razones que aconsejan una vida de inquebrantable fe en anuncios, bancos, encuestas de opinión y telediarios. Y para el desarrollo personal, horarios industriales y vacaciones pagadas con la minuciosa recolección de 300 envases de Fanta o 1000 llamadas con Movistar (eso que llaman ilusión contemporánea).

En medio del bullicio, con la noche convertida en sado-hedonista pandemonium, repostados desequilibrantes sobre una balaustrada marítima, agitamos con rabia los brazos en señal de enaltecimiento de la ignominia, como si estuviéramos frente a 150.000 entregados feligreses berreando Bos-teeeeeee-zo, bos-teeeeee-zo, hec-tor-ar-nau, hec-tor-arnau. La masa hace como que no nos mira (pero sentimos sus reojos). ¡Cloc, cloc! Nos hacemos fuertes, guardianes de tanta fragilidad.

Verbalizamos el hartazgo que nos provoca el mundillo cultural. Nos conjuramos para dos últimos proyectos: una edición de lujo de Vicent Andrés Estellés en euskera y gira final del fracaso total DF-Patagonia.

Después de esto, nada, bye-bye. Ya no habrá más.

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Deambulo por ideas sueltas

2010 Agosto 13th
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Te vas a dejar la piel

¿o te tira el acomodo?

Rosendo

 

Ya hemos empezado a preparar el quinto número de Bostezo (en esta empresa no existen vacaciones), dedicado a LA MALDAD. ¡No hay quinto malo! Hoy pasé la tarde rastreando temas alusivos como la Iglesia de Satán, con sede en San Francisco (envíamos a Daría allí unas semanas para que nos informe), el Lute, la pereza (¿por qué la pereza es considerada uno de los siete pecados capitales?), la violencia en el budismo, el masoquismo, los nazis mongoles, etc…

Ya sabéis que escuchamos propuestas, a través de editor@revistabostezo.com, o del facebook, o del móvil (628 135 042) o en las barras de los bares (casi seguro que el 18 de septiembre estaremos en la del Slaughter, ya os confirmaré).

Me preguntaba hace un rato la diferencia entre tenacidad y tozudez, ¿vosotros qué pensáis? En un principio a la tenacidad se le presuponen unos valores positivos (tesón, ahinco, vitalismo, empuje…) y a la tozudez, otros no tan agradables (terquedad, obstinación, empezinamiento, cabezonería…)

¿Se puede ser tenaz sin ser un tozudo? ¿No son sinónimos? No lo entiendo…

Os cuento esto porque quería escribir sobre la obstinación (tenacidad? tozudez?) en seguir produciendo bostezos, a pesar de las dificultades inherentes al proyecto. Llámalo X, llámalo displicencia, llámalo infortunio, llámalo como quieras,… el caso es que los obstáculos están ahí, imposible derribarlos (como mucho podremos saltarlos). Hace unas semanas -deambulo por ideas sueltas- hablaba con Dani sobre los jugadores de 2ªB del fútbol español. ¿En qué momento un jugador de esta categoría se rendirá, es decir, asumirá que nunca jugará en un equipo grande o en la selección española o ganará el suficiente dinero para retirar a su padre del trabajo de albañil? Hablo de jugadores de equipos como la Ponferradina, el Benidorm o el Conquense que, a sus 26 ó 28 años, todavía aspiran a que les llame un club de primera (tipo Mallorca o Zaragoza). ¿En que momento tirarán la toalla y se contentarán con acabar su carrera deportiva en patatales convertidos en terrenos de juego?

Supongo que en la cultura pasa igual. Muchos nos jugamos el partido en categorías menores. La primera división está reservada por razones de cuna, posición, padrinazgo y dinero (y suerte, supongo, estar chupando el ojete correcto en el momento apropiado). Por estas limitantes (y ese empeño por crecer desde la periferia, geográfica y cultural), Bostezo juega en 2ªB (pero contamos con colaboradores de 1ª, ¿eh?). Aspiramos al ascenso, pero tampoco tenemos prisa, lo importante es no perder el talante ni el estilo propios. Mi entrenador de fútbol en el Alboraia (Hurtado, un tipo que me enseñó mucho más que a tocar una pelotita) decía que los buenos futbolistas no siempre resultan ser buenos jugadores, y viceversa (me encanta esta reflexión, aunque no sirva para ligar). Esto es un juego y, como en todo juego, cuentan otros factores: capacidad para la competición, ayudas arbitrales, autoestima, osadía, estado de ánimo, azar, negocio, argucias…

Todos los años, hay un Manolito o un Rafa Castrillo que mete un golazo desde medio campo en un partido de 2ªB… uno de esos que si lo metiese un tal Messi o Cristiano nos estarían dando el tostón en todos los telediarios. Y otra cosa: ¿cuántos marchenas o capdevilas o brunos o monreales (o, haciendo memoria, Julios SalinasVillarroyas o Poyatos) pensáis que hay deambulando sin pena ni gloria por los campos de tierra de la tercera división o dejándose barriga en las playas de Moncofar? Insisto, Hurtado dixit, para jugar a esto no es suficiente con ser buen futbolista. También tenía otra teoría futbolística que también aplica para la vida: ser uno mismo todo el rato, no dejarse modificar por los planes del adversario. Y casi siempre nos funcionaba.

Perdonar por las metáforas futboleras, sé que a muchos de vosotros y vosotras no os mola. A mí me encanta (si piensas mucho en él, te aparece un reflejo de la vida misma).

Por respeto a los anti-futboleros me paso, para acabar este post- atolondrado, a la metáfora de la piratería: Viento en popa a toda vela, y a pesar de los pesares, seguimos adelante (si esto sigue a flote es porque seguimos embarcados todos los corsarios que, sin apenas armamento, empezamos este destartalado pillaje a los cetros culturales). El caso es que el bostezo IV se está vendiendo como churros (preguntad si no en la librería Arrebato de Madrid) y que estamos preparando el V. Y siguen llegando nuevos suscriptores (la única base realista del proyecto). Y cada vez hay más que, por lo bajini, reconocen haber leído al menos 1 artículo de la revista. Aunque nunca te dicen cuál, por si acaso les preguntas que qué tal…

Seguiremos bostezando. Nos sobra tenacidad. Y, si fuera necesario, nos pondríamos tozudos. Bostezo VI estará dedicado a los genitales. No, no, por nada…

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Elías tiene un idioma

2010 Agosto 12th
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En la presentación de la revista en Islandia (otra frikada más de Bostezo Corp.) conocí a Elías, un gallego de Cangas del Morrazo que lleva nueve años en Reykiavik, donde, según palabras textuales, llegó para aprender italiano y le enseñaron a bailar tango. El islandés ya se lo sabía, lo aprendió mientras leía obsesivamente las sagas nórdicas, de las que es un ferviente apasionado (es capaz de citar pasajes de memoria). “El problema es que los islandeses dicen que hablo un islandés del siglo X, claro, sí, cuando llegue aquí hablaba el islandés de los vikingos y sus dioses, igual les sueno algo épico cuando les pido un café”, dice con sorna.

Antes de continuar (y para ubicaros un poco en este post-), sí, amigos, estamos ante un genio del lenguaje,  un puto loco, un tipo con una suma de conocimientos lingüísticos que es capaz de desbordarte por todos los costados con sinfín de información imposible de asimilar en poco tiempo. Elías, ¡menudo descubrimiento! Y lo ves, y es un tío callado, que apenas sale de su mente (”habito en una burbuja”, reconoce), dedicado al estudio, al análisis morfológico y semántico de las lenguas. Elías, si no vivieras en Reykiavik, iría más a menudo a visitarte, carallo, ¿por qué fuiste a parar tan lejos?

Sus dedicaciones principales son dar clases en la Universidad de Reykiavik y traducir las sagas nórdicas del islandés al gallego (en Islandia hay mucho interés -remunerado- en la traducción de sus obras a otros idiomas). Y la poesía, sobre todo la poesía. Elías es poeta, como no podía ser de otra forma. Escribe en islandés, en gallego, en inglés, en italiano, en castellano, en alemán, en idiomas inventados, entremezclados,… Afirma estar aprendiendo euskera apenas sin darse cuenta (”sólo me falta algo de vocabulario, pero la estructura ya me la sé, es coger un poquito del islandés, un poquito del alemán, algo del inglés, menos del castellano…). Elías es la primera persona que me ratificó el cascarrillo popular que afirma que en algunas sociedades cercanas al Ártico (en este caso, los islandeses) tienen veintitantas formas para expresar el concepto nieve. Y se las sabe: existe un significante diferente para la nieve cuajada, la nieve por cuajar, la nieve mientras cae del cielo, la nieve que se queda en un árbol, la nieve que ya está en tierra, la nieve que cae en el mar, el aguanieve, la nieve que se deshace,  la nieve-nieve, la nieve en bola, etc.

Últimamente, Elías escribe -y publica- poesía en islandés a escondidas de los poetas islandeses. Con seudónimo. Ante los circulos culturales de Reykiavik se ha convertido en un autor enigmático, anónimo. Nadie sabe quién es ese escritor (supuestamente) local que empieza a repuntar en las principales revistas literarias del país. “Quiero experimentar la relación entre la obra, el yo y la autoría”, me decía. La cosa va en serio: hace poco fue “escollido como un dos 3 poetas máis representativos da lírica actual islandesa, na centésima edición da Poetry Review de Reino Unido”. Sí, sí, entendéis el gallego. Elías -escondido en un seudónimo- ha sido escogido por un suplemento literario británico como uno de los tres poetas más representativos de la actual escena poética islandesa. ¡Toma ya con el galleguito!

Pero la cosa no acaba ahí (y esto es lo que os quería contar). Y es que, en sus ratos libres, Elías está inventando su propio idioma: el lwyma. Me contó que está teniendo algunas dificultades (lo cual no es de extrañar). Que el número de vocales y consonantes -y sus respectivos sonidos- ya lo tiene claro, pero que todavía tiene que decidir si será una lengua ergativa o, por ejemplo, el grado de estrechamiento de los órganos articulatorios en las consonantes fricativas.

Se me olvidó preguntarle de cuántas maneras se podrá decir nieve en su idioma.

Os dejo con el blog:http://lwyma.blogspot.com/, donde Elías ha ido publicando sus avances en la construcción de su propia lengua (de momento solo lo puede leer él, dice que no se atraverá a enseñarlo hasta que no pueda explicarlo, lo cual tiene su lógica). Igual para entonces ya ha recibido el Premio de Poesía de la Academia Islandesa de la Lengua. ¡Ay Elías, y todavía me preguntan qué sentido tiene presentar Bostezo cerca del Polo! Pues para estas cosas… un abrazo mediterráneo.

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Zona mal rollo

2010 Agosto 12th
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Daría Barbate me ha convencido para que re-publique este texto que subí y bajé hace unos días al blog… en fin, no me retracto, aunque ya estoy más relajado (sigo pensando lo mismo, pero con mejor talante, igual porque ahora estoy a cientos de kilómetros de la zona mal rollo). Ahí les va:
Lo vengo comentando en pequeños corrillos desde hace tiempo (aunque no quería hacerlo público, porque no me gusta generalizar) pero, amigos, lo de esta ciudad y su entorno (Valencia) comienza a serme insoportable. Noto la mala vibra (sí, sí, es energéticamente insostenible).
No, no me ha pasado nada grave. Son simples detalles,… por un trámite llamé a Valencia y después a Madrid (la primera interlocutora me trató con desfachatez; la segunda, con trato amable). No es la primera vez que me ocurre, igual estoy sugestionado pero intentar solucionar algo por teléfono en esta ciudad requiere aguante, nunca sabes el grado de estupidez del que te va a responder al otro lado (llamad a Bilbao para cualquier cosa y notaréis la diferencia).
Por cierto, llevamos medio año esperando que dos revistas culturales valencianas nos firmen un puto aval para entrar en la Asociación de Revistas Culturales de España (ante el ninguneo, hemos iniciado las gestiones con revistas de otras ciudades). Hay poco queso para tanto ratón.
Eliseu Climent y su ghetto se llevan 495.000 euros concedidos a dedo por la Generalitat de Catalunya; es lo que os intentaba contar el otro día, aquí en Valencia, la izquierda es igual de culpable que la derecha de la actual coyuntura: hasta la supuesta oposición se monta su chiringuito, obtienen su parte del pastel (que utilizan para engalanar sus palacetes sin propuestas vertebradoras hacia fuera) y no hay quién les mueva, viven acomodados sacando tajada de la reivindicación y el pataleo.
Somos líderes en sectas satánicas, grupúsculos de tendencias nazis y en maltratos a mujeres. Estamos a la cola en índices de lectura e inversión en centros escolares.
Tenemos Fórmula 1.
Somos un hacinamiento humano con la autoestima tan baja que tenemos que mostrarnos constantemente desde la ostentación y la arrogancia.
Afortudamente hay honrosas excepciones a esto que os estoy contando (gracias a vosotros puedo aguantar en este lugar, soís como oasis).
Gente de escasa formación educativa, bagaje cultural y consideración ética ha tomado el poder. Ese es el principal problema.
Los de la Cartelera Turia también tienen parte de culpa (representantes de la izquierda estanca, rancia, previsible….)
Estamos a la cabeza de los índices de paro de toda España (y hay casos muy jodidos).
Miles de adolescentes no tienen otro estímulo socio-cultural que meterse coca los findes, ponerse las tetas más grandes o mostrar su personalidad apretando a fondo el acelerador de su buga tuneado.
Tenemos la ciudad de las artes y su puta madre…
Estamos tan perdidos, sin alternativas reales que ayuden a desatascar la actual situación (que ya dura dos décadas) que, a la desesperada, nos agarramos a un accidente de metro y al agónico derrumbe de un barrio como mecanismos de presión socio-política.
Dime con quien trapicheas y te diré cuanto vales (el soborno y la corrupción se han convertido en un baremo social de estatus y jerarquía).
Hemos convertido la costa mediterránea en un pandemonium de solares, rotondas y prostitutas rusas (daros una vuelta por Alicante y veréis).
Unos peregrinos valencianos se encuentran a Camps por Santiago y le cantan: “Ese presi como mola, se merece una ola, eeeeeeeeh” y otros corean: “Dónde están los trajes, matarile, matarile…” ¿a qué hemos reducido el necesario debate político? ¿A una guerra de cánticos futboleros?
Canal 9 (sin palabras)
Normalmente me desconojo de todo esto, pero la llamada de esta mañana me ha jodido.
Propuesta de tesis sobre la doble moral: El lesbianismo de Rita y el catolicismo homófobo de la derecha valenciana.
Las universidades son acomodadas parcelitas de dinosaurios académicos ajenos al mundo exterior.
Nos hemos acostumbrado a que las cosas son así, pero las cosas NO TIENEN PORQUE SER ASÍ.
Bostezo también es culpable. Todos lo somos, de alguna manera.
No volveré a hablar sobre esto en este tono. Mañana volveré al descojono (válvula de escape).
El que se tiene que ir soy yo… ¿por dónde se sale?
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¿Qué nos queda?

2010 Agosto 10th
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Nos recordaremos unos a los otros. Hasta que el último de nosotros, esté muerto.

Disfrutadla, es lo que nos queda.

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Bolas de Navidad

2010 Agosto 8th
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De compras en un centro comercial (el verano, esa época de aventuras). Encontré una ganga: una caja con cuatro bolas de Navidad a 50 céntimos. Sí, sí, medio euro. Lo fuerte es que todavía llevaba puesta la etiqueta con su precio de salida al mercado. Saben cuánto costaba en un principio? !14, 95 euros! Ostiaaaa, aprovechando el fervor consumısta-navideño, donde la gente mataría por ESAS malditas bolas, su precio se pone por las nubes. Pero ahora, que nadie les hace ni puto caso, cuestan casi lo mismo que salvar a diario un nıño africano (según Anesvad).

Así, que ya saben. Si van de compras, dejen las chanclas y los flotadores para enero. El verano es el momento para comprar bolas de Navidad. Les vendo las mías: a 70 céntimos (hasta el 30 de agosto).

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El facha que llevamos dentro

2010 Agosto 2nd
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Todos llevamos un facha dentro. Debe ser una creación biológica (todos lo llevamos) mezclada con condicionantes sociales (la familia es el grupo social más importante en la transmisión de este fascismo interior). Ese es nuestro principal enemigo (no los busquen por fuera, con ese facha es suficiente para iniciar una embravecida lucha que durará toda una vida; el muy hijo de puta se representará en un yo latoso (reclamanante de atención) e inseguro (lleno de miedos), nos enjaulará con sus discursos: “ten cuidado con ese”, “por ahí no”, ”no te sueltes”; “no te vayas”, “no te muevas”, “no, no no”. El muy cabrón nos hará creer que los enemigos son otros; incluso intentará convencernos de que todo lo hace por nuestro bien, pero lo que realmente pretende es convertirnos en apacibles ciudadanos acomodados malgastando el escaso tiempo de vida en estancas actitudes de funcionariado.

No es fácil reconocer que llevamos un facha por dentro. Y menos nosotros, que nos movemos en ambientes tan progres, tan guays, antitaurinos, grinpiss, cafés-librerías y recogidas de firmas. No hay persona más engañada que la que todavía no ha reconocido su facha interior. Porque en el momento que lo detectas es imposible disimularlo, harás lo posible por exterminarlo (es imposible sobrevivir a la conciencia de tener un facha interno y no hacer nada por matarlo). Los que todavía no lo han detectado -que todavía buscan enemigos a través de la televisión, los manifiestos o los periódicos- se piensan que es suficiente con votar a IU (o no votar directamente), afiliarse a Amnistía Internacional, visitar un zoológico saharaui o aplaudir a rabiar el discurso de Alex de la Iglesia en los premios Goya. Son los fachas de izquierda; aquellos que, por ejemplo (esto lo he visto), compran agricultura ecológica pero tratan al dependiente que les atiende como si fuese una puta mierda (y todo porque se retrasa cinco minutos, y exigen sus derechos, y castigan al dependiente a que les cargue el pedido hasta el coche, en vez de acercarlo. Ahí ves al pobre tipo transportando unas cajas casi un kilómetro con 40 grados veraniegos… “Joder, ¿puede darse prisa? -clama al viento la molesta cliente ecológica- llevo aquí esperando desde la 5 (son las 5.05) y todavía tengo que ir a recoger a mi hijo, que sale de taewkondo” (los fachas de izquierda apuntan a sus hijos a deportes minoritarios).

La otra noche pensaba en todo esto mientras veía a trozos la última obra de Xavi Castillo, un actor al que hay que felicitarle por haber sabido escenificar el sentir general de una buena parte -aunque minoritaria desde hace dos décadas- del pueblo valenciano que está harta de sus gobernantes, con un humor más cercano al de los morancos que al de los monthy pyton (es lo que tiene hacer gracias para la masa, que te salen un pelín chabacanas). Ustedes me perdonen, pero el comportamiento de la masa -de cualquier masa-siempre me produce pánico; por eso dejé de ir al cine, a manifestaciones o a conciertos. La masa es deforme, pocas personas, demasiada gente. En la masa cada uno de nosotros saca el facha que lleva dentro y seríamos capaces de tirarnos de los pelos por el último asiento, por defender los derechos de “los nuestros” frente a “los extraños” o incluso chafarnos la cabeza en caso de incendio. Y da igual que estemos viendo al Xavi Castillo o una obra apologética del nazismo. La masa siempre es facha. Y esas risas sociales, y esa autocomplaciencia (’nosotros’ somos los guays; ‘ellos’ son los monstruos) y esa búsqueda de reconocerse en una tribu, como mola poder reírme con esto y compartirlo con otros (significa que chano, que no soy como aquellos, que en ese rechazo refuerzo una identidad, que es la del grupo de los que molan, de los que compramos agricultura ecológica y pagamos cinco euros más que esos fascistas de mierda a nuestras chachas ilegalizadas, y defendemos la educación pública (aunque sea como estercolero del lumpenproletariado, que yo a mi hijo lo llevaré a la privada, para que no se junte con gitanos, bolivianos e hijos de yonkis y aprenda inglés con buen acento). El fascismo de izquierdas siempre trata de justificar sus apariencias: por ejemplo, si va a Eurodisney con los niños te dirá algo así como que ”el billete lo han pagado los abuelos”, o si te lo cruzas un sábado por la tarde en un centro comercial se excusará que “está buscando algo que no encuentra en el pequeño o mediano comercio” o te pondrán cara de reprobación si les cuentas lo bien que te lo pasaste en el yacuzzi de un hotel Meliá en la costa cubana. O si van a hacer el bien al Tercer Mundo te dirán -esto es muy común- que “han aprendido más de lo que han enseñado”. Y yo pienso: ¡ché nano, no te ralles, si los impredecibles derroteros de la vida te han traido de aquí, no te justifiques, disfrútalo, no jodas a nadie y punto”.

No suelo perder mucho tiempo en los matices que se pre-suponen al hecho de ”ser de izquierdas” o “ser de derechas” (una cuestión, para mí, más de forma que de fondo). Solo creo -y compadezco- a los que cada día luchan por matar al verdadero enemigo: el facha que llevan dentro. Son pocos y, sí amigos, la mayoría ya están muertos (nada más insoportable que descubrir que el enemigo te consume por dentro, que recorre tus entrañas, todo el rato, en tus adentros, limitando tu vida, haciéndola intrascendente). Mi facha interno está ahí, lo noto. Cuando acabe con él (si algún día lo consigo), toda lucha externa será más fácil: os amaré a todos sin prejuicios, jamás juzgaré vuestros comentarios ni estados de ánimo, mis opiniones alcanzarán a cubrir todos los ángulos. Pero el muy cabrón no me deja en paz. Cualquier día de estos me mata o me lo cargo. Porque, en esta feroz e inconclusa lucha interna, uno de los dos tendrá que morir asesinado. El facha que llevamos dentro.

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entre el estupor y el desenfado

© 2008-2010 (Revista Bostezo) - Actualizado: 07/07/2012