Walter Buscarini

Crónica de los I Premios Bostezo

2011 Enero 22nd
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 La cena navideña / gala fin de año / cena de empresa (ya no me acuerdo cómo le llamamos, cualquier excusa es buena para juntarse) en el centro cultural Arte&Facto sirvió para cerrar el 2010 en compañía de amigos, suscriptores, colaboradores y libreros de la revista Bostezo. Hasta algún lector se dejo ver (corre la voz de que son una peligrosa secta). Aprovechamos la ocasión para otorgar, porque nos apetecía, los I PREMIOS BOSTEZO en homenaje a colaboradores/as, libreros/as y lectores/as de la revista, un humilde y cálido homenaje a los tres ejes puntales del proyecto. Los premios son atemporales, como la propia idiosincrasia de Bostezo.

HOMENAJE A LOS COLABORADORES/AS

Bostezo ha ido creciendo en la medida de que cada vez más gente ofrece su talento a la revista. Entre todos ellos (bromeamos -¿o no?- que Bostezo tiene más colaboradores que lectores), escogimos a Sonia Vives por su imprescindible labor como correctora de la revista y su encomiable batalla por un Bostezo sin erratas. Si quieren saber algo sobre el correcto uso de la escritura, preguntenle a ella. ¡Es una crack!

HOMENAJE A LOS LIBREROS/AS

Los intermediarios entre la revista y el lector son los carteros (en el caso de los suscriptores) o los libreros/as. En homenaje a este admirable gremio escogimos a Inma Pérez de la LIBRERÍA DADÁ -ubicada en el Muvim- por su intensa labor de difusión y venta de la revista. Inma fue de las primeras libreras que apostó por el proyecto Bostezo (y todavía sigue) y, por fin, pudimos reconocérselo en público.

HOMENAJE A LOS LECTORES/AS

¡Ay! los lectores, ¿qué sería de Bostezo sin ellos? Miles de dudas nos abordan: ¿Quién lee Bostezo? ¿Cuál es la mejor posición para leer la revista? ¿Tumbados? ¿Boca abajo? ¿Inclinados? ¿Qué efectos tiene su lectura? ¿Cuál es la diferencia entre hojear u ojear Bostezo? De entre el creciente número de lectores emergió la figura de Víktor Gómez que no solo se lo lee, sino que propaga sin cesar los efectos positivos de hacerlo. Momento era pues de reconocérselo.

Los tres acudieron a la cita, a recoger el valioso premio: tres obras donadas por el artista payo Enrique Ferrando, director de arte de Bostezo y el último xilógrafo de L´Horta Nord. ¡Gracias!

Clasificado como bostezo

Bostezo en Islandia

2011 Enero 21st
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Hace un frío del carajo. La Universidad de Islandia, en la ciudad de Reykiavik (en la única ciudad de la isla merecedora de ese nombre), está ubicada a las afueras (aunque aquí todo parece ser un infinito afuera inhóspito, debe ser el frío o quizás el paisaje o puede que nada de las dos cosas). Me recibe en el hall de entrada la directora del departamento de español de la mayor universidad islandesa. Me ofrece un gélido apretón de manos. Le enseño un bostezo, al que apenas hace caso. Está ocupada en otros asuntos. Es de una amabilidad burocrática, aprehendida en algún master de protocolo o diplomacia. Solo se permite una licencia mientras subimos las escaleras: me suelta unas palabras en catalán que aprendió durante los cuatro años que vivió en Barcelona (me explica). Una vez en la primera planta nos introducimos en un aula y ¡zas! la realidad me espera. Bostezo en Islandia. No había imaginado cómo sería ese momento (no valía la pena). Me esperan una profesora de español y una docena de alumnas (sí, todas chicas). La señora me presenta como un no-sé-qué que ha venido a presentar no-sé-cuántos (me queda claro que no le queda claro el motivo de mi visita, en el intercambio de mails parecía entenderlo, pero, ahora, que la tengo enfrente, no sé si sabe lo que he venido a hacer allí, claro que a mí tampoco me queda tan claro, aunque sé que no tardaré en averiguarlo). Me siento observado (quizás ese sea el motivo de mi visita: que me miren). En ese momento descubro que el exótico soy yo (aunque a mí se me antojan ellas, tan pálidas, tan esbeltas, tan racionalmente nórdicas). Todas llevan gafas o es que quizás solo me fijo en la que lleva, la de la primera fila, que me  mira detenidamente. Me siento algo aturdido, por un instante, pero no es el momento de salir corriendo, sino de echar el resto. Me falta la compañía de algún amigo con el que poder compartir aquel instante místico, experencial… y me suelto: “Hola, vengo a presentaros una revista española que…”

Al final del show, silencio. Unas chicas se ríen por lo bajini mientras hojean un bostezo. Les pregunto de qué y bajan la cabeza. El momento es tenso. La directora me invita a abandonar la clase, yo me hubiese quedado, me sentía a gusto en mi papel de bicho raro (me imagino que salgo a hombros de un puñado de princesas nórdicas que me acaban despeñando por un glaciar). Ha sido un momento grande, yo he estado muy bien y ellas, ellas se han salido. El día continua como si nada. Me acerco a la librería de la Universidad. Le pregunto al dependiente de la entrada -ya en inglés- qué se puede hacer para distribuir bostezos en Islandia. Me mira con cara de pato y me remite a otro dependiente, que me remite a otro, que me remite a otra, que no está. Que vuelta usted mañana, como dijo Lara. Pero, oiga, sí, claro, como si yo me dedicara de diario a hacer la ruta de revistas españolas por Islandia.

En la cafetería de la Uni, me encuentro con un gallego que lleva allí siete años. Su cara me suena, luego caigo: Lo había contactado por internet antes de venirme para la isla. Pero no me había contestado. Ahora, allí estaba, esperándome sin saberlo con un café en las manos. Le cuento lo de la revista y él que traduce poetas islandeses del siglo XIII a lengua gallega. Elías se llama (el que inventa idiomas). Me presenta a otros españoles que andan por allí haciendo cualquier cosa. Hablo con una granadina en el mismo instante en que Jesús Ge me envía un sms para que le recomiende librerías en Granada. Aquel encuentro acaba a las tantas. Y es que la vida tiene sus guiones que florecen cuando viajas a tumba abierta. Hay dos actitudes para viajar: buscar o esperar. La primera es más efectiva; la segunda, más impactante.

¿Y todavía me preguntan para qué sirve presentar Bostezo en Islandia?

Respuesta: pues para nada, pero las acciones que más me llenan son precisamente las que carecen de sentido.

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Bostezo también en Colombia

2011 Enero 21st
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Después de aterrizar con éxito en México, ahora Bostezo viaja a Colombia. Un colaborador y amigo de la revista que vive en Bogotá se ha llevado unos SUPERPAQUETES BOSTEZO que incluyen los cuatro primeros números de la revista por el precio de 50.000 pesos colombianos (por las cuatro). Podéis consultar el sumario de las revistas en www.revistabostezo.com. Los interesados/as en recibir vuestros paquetes en vuestras casas podéis escribirnos a suscripcion@revistabostezo.com o enviarnos un mensaje por el facebook y os explicamos cómo. La oferta es válida hasta fin de existencias. ¡Nadie sin su bostezo!

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entre el estupor y el desenfado

© 2008-2010 (Revista Bostezo) - Actualizado: 07/07/2012